LA RESEÑA

Crack-Up – Fleet Foxes


Nonesuch, 2017

Valorización

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El tiempo es algo relativo, es un tema de percepción. Los animales por ejemplo al aumentar la segregación de dopamina cambian su percepción del tiempo, se acelera su reloj interno; esto no necesariamente es aplicable a los humanos. La percepción de un joven de 25 años es la siguiente: lento si nos aburrimos, rápido si nos divertimos. A medida que crecemos la sensación de que la vida se está acelerando es muy común. Nadie ha podido encontrar ningún área específica del cerebro dedicada a la percepción del tiempo. Tal vez si la vida trascurre como un rayo es señal de que las cosas van bien. Es así que han acontecido seis años desde el último disco de Fleet Foxes, pero para muchos de nosotros ese tiempo trascurrido no es nada, es relativo, ejemplo de esto es el último disco de estudio de Cornelius el cual tardó 11 años en ver la luz desde el maravilloso Sensous.

 

Crack-Up, nombre del disco plagado de referencias literarias, musicales y de cultura contemporánea, expresando claramente las influencias del líder, Robin Pecknold. El título es tomado de la colección de ensayos, cartas inéditas y apuntes autobiográficos de F. Scott Fitzgerald. Se puede referir como “El Derrumbe” aunque en algunos otros casos como “La Grieta”, que el autor refiere como esos golpes que se van recibiendo a lo largo de nuestra vida como un proceso de demolición los cuales viene desde afuera como de esos otros que nos llegan desde adentro. Los primeros son perceptibles, los segundos tardan tiempo. Esto se percibe a lo largo del álbum, se sienten cómo las olas del mar nos golpean, nos laceran, nos lastiman en un primer contacto y conforme avanzamos nos dejan esos golpes que no se perciben, los que no dejan rastro aparente pero que llegan a lo más profundo.

 

Este es un disco con historias dentro de otras historias. La maravilla que representa “Casiius”: olas, viento, tormenta, mar, como si de una travesía se tratara dividida en pequeños actos (bajo el agua, sobre la superficie, bajo el agua de nuevamente, de nuevo en la superficie y por último en el mar en medio de una tormenta), una serie de pasajes musicalizada de forma onírica, fantástica. El final del viaje es trascendental.

 

“Kept Woman”: vida y muerte en esta canción. Florecer, marchitarse.¿Quién es Anna? Una flor, una entidad, una persona. Anna se desvanece. Dios quiere que florezca en lirios azules y blancos; quiere verla ascender, lenta, hermosa, maravillosa. Fragmentos de felicidad en una canción.

 

“Third of May / Ōdaigahara”: “La luz terminó la noche pero la canción siguió y yo estaba escondido por la escalera, la mitad aquí, la mitad allí, más allá de la lluvia torrencial” dice la primera estrofa de la canción. Es un álbum cantado desde distintos puntos de una misma ciudad, y aquí este personaje contempla la quietud de la noche. Es una pequeña historia de 08:45 minutos sobre la lucha de la supervivencia.

 

“Mearcstapa” es una clara referencia a la fantástica criatura del poema de Beowulf, la cual se mueve por una emoción humana demasiado reconocible: el deseo de vengar la muerte. Para el artista, el proceso de creación es muy importante. Robin Pecknold habla de ello en el podcast Song Exploder; él dice “quería que esta canción se sintiera como si The Beach Boys se traslapara con una canción de Can, reproduciéndose encima de ella”. También habla de las referencias a la navegación influenciada por su padre, y esto se hace notar en la portada del LP -realizada por el japonés Hiroshi Hamaya- la cual representa una tormenta de granizo en invierno sobre un acantilado erosionado en el mar de la Costa de Tōjinbō, en la prefectura de Fukui de Japón. El océano es fuente de inspiración para este magnífico trabajo, así como del escritor y marinero francés Bernard Moitessier, gran artista del cual percibimos su aporte espiritual y poético.

 

“Crack-Up” es el epilogo de esta obra mitológica, sombría, dividida en pequeños actos llega a su fin anunciando con fanfarrias como si fuesen querubines la llegada a tierra firme después de este largo viaje. En palabras del propio Robin Pecknold sobre este cierre, se siento cómo el track comienza en la soledad en conflicto puro y termina en un claro brillante, de cercanía, como la esquina superior derecha de la fotografía en la portada del álbum. Me gustaría que el siguiente álbum de la banda fuera una celebración o elaboración sobre cómo termina Crack-Up.

 

Estas palabras solo nos confirman la grandeza que es Crack-Up como disco. Es una celebración mítica, un viaje por el mar, la sensación de navegar en aguas profundas, del viento sobre nosotros, tristeza de enojo pero también de felicidad y calma. Supera con creces a su anterior trabajo Helplessness Blues y está un peldaño más arriba de su trabajo homónimo del 2008. Es no de los mejores discos del año; se necesita escucharlo muchas veces para apreciar la inmensa riqueza que tiene: exprimirlo, desgranarlo, profundizarlo.

 

 

Tracklist

  1. I Am All That I Need/ Arroyo Seco/ Thumbprint Scar
  2. Cassius, –
  3. – Naiads, Cassadies
  4. Kept Woman
  5. Third of May / Ōdaigahara
  6. If You Need to, Keep Time on Me
  7. Mearcstapa
  8. On Another Ocean (January/June)
  9. Fool’s Errand
  10. I Should See Memphis
  11. Crack-Up

 

 

 

Me suena a: Andrew Bird, Sufjan Stevens, Red House Painters

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