LA RESEÑA

Ullages – Eagulls


Partisan, 2016

Valorización

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Algo no terminó por cerrar el círculo en la realización de Eagulls hace dos años cuando publicaron su primer disco de estudio, homónimo. Las críticas generalmente fueron buenas, sin embargo las ventas no alcanzaron los números esperados y hubo algunos nuevos fans -quizás los menos- que pensamos que a pesar de estar presenciando una nueva muestra de (post) punk digna de nuestra atención, había aspectos que pulir para presentar cosas aun más interesantes en el futuro. La sensación no estaba ni siquiera cerca de ser mala pero podía ser mejor; era algo así como probar un exótico bocadillo que es sumamente agradable al paladar pero que no te produce ese efecto de gloria al cerrar tus ojos y acariciar tu barriga mientras masticas.

 

Es por eso que Ullages (anagrama del nombre de la banda) debe considerarse para los ingleses una vuelta al laboratorio para seguir haciendo pruebas con su sonido. Y me imagino que primero debieron sacar una lista de los elementos que ya dominaban y no debían dejar de lado, tales como la energía de sus ejecuciones en el estudio con el temperamento necesario para dar gritos de autoridad, así como la creación de cierta atmósfera que lo enfría todo en medio del caos. A esto, ahora se agregó una gama diversa de pedales a las guitarras, suavizándolas, y dibujando sus líneas sonoras aun más delgadas, y les dieron formas con melodías en el aire que se unieron en secuencias mucho más complejas.

 

El productor Matt Peel y el mezclador Craig Silvey (Portishead, Depeche Mode, R.E.M., Nine Inch Nails, entre otros) entendieron de inmediato de qué iba la cosa con este nuevo álbum. Fueron capaces de capturar la esencia del concepto que los chicos de Leeds querían explicar con su música en el estudio. Esto era un sonido mucho más misterioso, envolvente, tan fresco como igual de gris sin llegar a la oscuridad total. Un sonido deudor de los ayeres de los ochentas también. Para esto había que sacrificar la crudeza y bestialidad de su obra anterior, pero a cambio entendieron que se ganaría clase y estética que los vestiría de elegancia ojival. Al final, el resultado llegó a ser excelso y me atrevería a pensar que sorprendió a muchos: una digan postal de gélido post-punk revival o de pop gótico hecho con mucha electricidad… Ustedes elijan la expresión que les llene más. O intenten fusionarlas.

 

Esta cosmovisión llega a ser similar a la de Merchandise en lo que intenta con su nuevo giro sonoro. Pero creo que ambas bandas miran hacia atrás, al mismo lugar para rescatar algunos trucos. Lo mejor de todo es que no podemos hablar, en ninguno de los casos, de plagio, sino de obras con estilos propios que sí llegan a ser originales pero que rinden tributo a quienes les abrieron el paso anteriormente. Es reinvención. De esta manera es que ahora Eagulls se siente como una banda totalmente distinta a la que conocimos años atrás. Es como un camaleón, o como muchas bandas en una. Es como los primeros The Cure entre el humo. Es Kitchens of Distinction intentando volar. Es Love and Rockets en su versión más gótica. Es INXS sonriendo aun en la depresión. Es una vuelta a los ochentas oscuros y fríos; una década que ciertamente exhibió los peores peinados y la peor moda en vestimenta jamás vista en la humanidad, pero con uno de los mejores estilos musicales en la historia, con importantes puntos de quiebre que abrieron nuevos mundos a la industria y la cultura musical.

 

Por si fuera poco, debemos hablar de lo que específicamente George Mitchell ha logrado aquí. Él personalmente decidió dar un paso más arriba, hacia otro nivel con su distinguida y soberbia voz. Y se gradúa. Su personalidad pero sobre todo su confianza que parece volar por las nubes le abrieron puerta a la osadía para llegar a una actitud y timbre vocal que lo colocan a partir de ahora como un frontman sin competencia inmediata y que promete ser uno de los más grandes de su generación. No me sorprendería que, de seguir así, dentro de poco esta o cualquier banda le quede pequeña de acuerdo a su potencial y decida emprender aventuras en solitario en donde podrían bautizarlo fácilmente como el Robert Smith del siglo XXI. Ya veremos.

 

Mientras tanto, hay que disfrutar de Ullages que ya no se hacen muchos discos como éste en la actualidad. A mí ya me hacía falta algo así: un álbum que me sacudiera la cabeza y erizara los vellos de la piel, con puño y ojos cerrados y el frío soplando alrededor del cuello. Eagulls lo lograron; crearon un post-punk de mucho tacto, hecho con hielo y navajas de filo fino que danzan entre el caos y las sombras. Y ya están trascendiendo.

 

 

Tracklist:

  1. Head Or Tails
  2. Euphoria 
  3. My Life In Rewind
  4. Harpstrings 
  5. Velvet
  6. Psalms 
  7. Blume
  8. Skipping 
  9. Lemontrees
  10. Aisles 
  11. White Lie Lullabies 

 

 

 

Me suena a: The Cure, Echo and the Bunnymen, Kitchens of Distinction

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